
Tuve el mejor padre que merecí tener y no por ser la mejor hija si no por ser la que él necesitaba. No estábamos de acuerdo en muchas cosas y conseguía sacarme de mis casillas pero era el único capaz de entender mi caos interno. Con los años ambos nos dimos cuenta que estábamos equivocados el uno con el otro y aún puedo escucharte leyéndome la cartilla para que aprendiera a leer las entrelíneas y no solo las letras.
No sé dónde han ido a parar todos los besos y abrazos que no hemos podido darnos pero supongo que ahí arriba los estás repartiendo con los tuyos aunque para ti nunca hubo bandos. Acogiste a los que no eran de tu sangre con amor y los sentaste a tu mesa tal cual caballeros de la mesa redonda.
No hacías las mejores paellas del mundo pero le ponías mucho empeño y valía la pena verte sudar tinta mientras esperabas el veredicto de la sala. Sabes que ya no te lloro pero sí te añoro y aunque he tomado muchas decisiones en estos años siempre supe que estabas ahí dejándome decidir por mí misma.
Dejaste cinco semillas por aquí, tan distintos, tan iguales y con preguntas que algún día vas a tener que responderles. Te hemos buscado en las nubes mientras viajábamos en avión y en el cielo estrellado te hemos encontrado por tu brillo. De pequeños nos hacías trucos de magia pero la magia es hablar de ti y que la gente que te conoció sonría.
Escribí algunos capítulos en este tiempo con tu ayuda en la distancia. He cometido algunos errores de cálculo y he contraído nuevas deudas pero sé que cuando se apague mi luz estarás ahí para encender el interruptor como siempre. Me enseñaste muchas cosas y sé que en algunas no te he hecho caso pero en eso de seguir adelante, de volver a confiar y de entregarse a un nuevo amor sí porque me mostraste que el amor es lo único que vale la pena.
No tendré más hijos ni volveré a ser madre. No haré realidad tu sueño de serlo pero ejerces como nadie. Ellas salieron ganando y les tocó el premio de ser queridas por partida doble. Encontraste tu lugar con cada una convirtiéndote en futbolista y columpiador profesional. Veo lo que ven en ti y me inunda de gran paz saber que aunque no llevan tu sangre sabrás cogerles de la mano si lo necesitan.
¡Feliz día a todos los papás del mundo! A los que lo eligieron, a los que son y a los que ejercen. Lo importante no es llevar los mismos genes si no quererse mucho y bien y para eso no es necesario un título si no un corazón bien grande.
