
Llegaste para completarnos porque sin ti ninguno de nosotros lo estaríamos. Esa revolución que necesitábamos, ese aire fresco que limpia la sangre y que rompe patrones. Tan fuerte pero tan delicada. Tan cariñosa como desafiante.
Eres mi talón de Aquiles y aunque sé que sufro más pensando en lo que nunca sucederá quisiera pararte todos los golpes. Pero sabes que tendré que dejar que tropieces pero también que me tumbaré en el suelo contigo hasta que estés preparada para levantarte.
Cada escalón que subes, lo subo contigo y siempre será así. Hagas lo que hagas, mi amor es infinito. Hemos llorado juntas algunas veces y aunque cumples en unos días siete años, siempre veré en ti a ese bebé que dormía apoyada en mi pecho con una sonrisa maravillosa.
Nada de lo que hagas te hace especial porque tú eres única por ser como eres. Aunque mis ojos no te miren tanto como me gustaría mi alma siempre estará puesta en ti y en tu hermana porque sin duda no soy la mejor madre del mundo pero soy la que necesitáis y vosotras las hijas que necesito.
Eres tan auténtica, tan tú que atraes a muchos. No necesitas a ninguno pero los quieres a todos y confío que sabes que hay personas que no merecen más oportunidades porque solo quieren apagar tu luz. Eres esa esencia que embelesa con cada uno de sus movimientos de baile.
Llegarás donde quieras. Serás lo que quieras ser. Reterás a todos y cada uno de nosotros pero sé que buscarás nuestros brazos cuando la vida pese.
Disfruta de tu día mi Pequeña Campanilla II. Nadie como tú para hacerlo, para ilusionarse y para hacernos sentir a todos los que te queremos afortunados de tenerte en nuestras vidas. Aún no lo sabes pero sin capa has salvado los días de muchos con tu eterna sonrisa.
¡Feliz cumpleaños mi Pequeña Campanilla II!
6 de febrero de 2026









