
A pocas horas del eclipse solar que viviremos miro al cielo buscando la luz antes de que todo se vuelva obscuro por unos pocos instantes. No creo en las supersticiones pero viviré ese momento con toda la seguridad posible admirando lo que el universo nos regala, ya sea luz u oscuridad.
Después continuaremos con nuestras vidas sabiendo que somos portadores de luz y oscuridad. A veces es difícil alejarse de quienes se dedican a apagar los interruptores de otros pero hacerlo a tiempo te hace multiplicar tu energía.
Entiendo que es un momento histórico e increíble pero en los últimos años he vivido los suficientes para saber que no quiero vivir más porque todos ellos vienen a remover dolores, inseguridades y penas. También aprendizajes que no sé si quiero aprender y experiencias que no se olvidan. Pero si el universo ha decidido que así sea es porque mis fuerzas alcanzan y las pruebas nunca las superan a ellas.
Aunque el verano se trate de viajar, salir a divertirse y aparcar todo para el otoño, también puede ser un buen momento para leerse a uno mismo y profundizar en aquello que no nos deja avanzar. Echar las migas debajo de la mesa esperando que no se vean no funciona como solución. Ver el eclipse con las gafas incorrectas tampoco y puede dañarnos más de lo que imaginamos.
A menudo, vemos en los otros los causantes de nuestras heridas cuando ellos solo son quienes las despiertan. Si no las tuviéramos no abría nada que doler pero las hay y está bien así. Nadie es perfecto. No somos perfectos. Estamos hechos de trozos. Lo importante es saber qué hacemos con ellos. Los desechamos, los volvemos a pegar con lo mismo o probamos algo nuevo.
Casi todos alguna vez estamos rotos pero cuando estamos completos no puede haber mayor plenitud. La mejor es la que viene de uno mismo sin esperar la validación de nadie. Pero seguimos necesitándola en muchas ocasiones lo que nos hace inseguros. Ser vulnerable está bien. Todos tenemos nuestro talón de Aquiles. El otro solo viene a reflejar aquello que no nos gustar mirar. Cambiar el reflejo no es su tarea pero sí nuestra misión.
Esta noche mires o no el eclipse. Te interese o no la astronomía. Quieras vivir o no otro momento histórico. Solo piensa que pase lo que pase el cielo seguirá ahí mañana y que aquello que no quieres mirar también. Las heridas seguirán sin curarse y las migas permanecerán ahí bajo la mesa esperando a que saques tu escoba. Quizás hoy sea un buen día para empezar a ponerse las gafas correctas y empezar a mirarse más por dentro y menos por fuera agradeciendo el cuerpo que sostiene nuestra esencia.
¡Feliz 12 de agosto de 2026! Un día para la historia que quizás cambie la tuya.









