Viaje sin vuelta…

Compré el billete en tu estación sin saber el destino pero nunca pensé en darme la vuelta.

Compré el billete en tu estación sin saber la hora en que vendría tu tren pero jamás pensé en no subirme.

Compré el billete en tu estación sin miedo pero sin saber si tú querrías que me subiera a tu tren.

Compré el billete en tu estación sabiendo que mi equipaje era mío y solo mío pero no dudé en que me ayudarías a cargarlo a tu modo y tiempo.

Compré el billete en tu estación sabiendo que eras un tren distinto en los que yo había viajado pero con la confianza suficiente para saber que me llevarías donde nunca había estado y siempre había querido ir.

Aquel día, en aquella estación, supe que tenía mi billete de ida y que no quería el de vuelta. Sabía que no sería un viaje fácil porque yo no lo soy, porque mi vida no lo es y porque lo fácil me vacía el alma. Hemos emprendido algunos viajes desde aquel día en aquella estación y aunque somos los conductores de nuestro tren, tú y yo sabemos que seremos efímeros pero siempre eternos. Eternos amigos, compañeros de viajes, amantes, novios o lo que sea que la vida quiera para nosotros pero sé que esperaba este viaje, que quería estar en tu estación y comprar ese billete. Quien vive nunca se arrepiente. Agradeceré siempre lo vivido en tu estación.

Hay muchos trenes, infinitas estaciones pero solo sabes que has llegado a la tuya cuando respiras paz, cuando da igual lo que seas y lo que tengas y cuando sabes que no necesitas ese viaje para ser feliz pero que hacerlo te suma felicidad.

Cada día sigo comprando ese billete, subiéndome a tu tren y esperando en tu estación sabiendo que sonrío al pensar que eres mi compañero de viaje.

Para todos aquellos que un día compraron su billete sin vuelta y nunca se rindieron pese a todo y todos.

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