
Todo empieza con una hoja en blanco. Los sueños se escriben así. No necesitas más que un lápiz y un papel. Todo lo bonito es sencillo.
Todo empieza con un mirada que se pierde en los ojos de quien mira. Un abrazo que no es furtivo y un beso que no es robado. Todo lo bonito es sencillo.
Todo empieza un día uno y acaba en un punto que no es suspensivo porque lo que queda suspendido no está anclado, no tiene ni raíz ni peso y todo lo bonito es sencillo.
Todo empieza con un sí quiero a ti mismo. Los merecimientos vienen después y las entrelíneas confunden y todo lo bonito es sencillo.
Todo empieza con una sonrisa que cambia el día de alguien, una palabra pronunciada o callada a tiempo y un orgullo que se guarda en un cajón porque todo lo bonito es sencillo.
Todo acaba cuando echamos nuestras hojas en blanco en la hoguera y ahogamos nuestros sueños. No todo lo bonito es sencillo.
Todo acaba cuando dejamos de mirarnos. Cuando besamos y abrazamos a los equivocados. No todo lo bonito es sencillo.
Todo acaba cuando no empezamos los días uno y transformamos los puntos suspensivos en finales. No todo lo bonito es sencillo.
Todo acaba cuando el sí quiero se lo damos al otro primero sin entender que nadie puede salvarnos de nosotros mismos. No todo lo bonito es sencillo.
Todo acaba cuando esperamos que sea el otro quien sonría primero, cuando hablamos para herir y cuando hacemos del silencio un castigo. No todo lo bonito es sencillo.
Lo bonito no siempre es sencillo pero que sería una vida sin sueños que alcanzar y sin lápices para escribirlos. Una vida sin miradas que juegan al escondite o sin besos dados a destiempo. Una vida que no arriesga los días uno de cada semana, mes y año. Una vida que solo entiende de principios y finales sin entender que todos necesitamos esos puntos suspensivos para respirar y seguir adelante.
Lo fácil es querer al otro pero mirarse en su reflejo eso duele y no es bonito ni sencillo pero llega el día en que deja de doler y vuelves a mirarte en tu espejo. No todos lo días repartes sonrisas ni puedes callar y dejar que el silencio gane la partida. Pero una vida está llena de momentos inoportunos que te hacen avanzar y depositar siempre en el silencio la respuesta es pensar que siempre todo lo bonito es sencillo.
Y no, no todo lo bonito es sencillo pero tampoco tiene que dejar de serlo porque no sea perfecto porque todo y todos los que llegan a nuestra vida lo hacen para que veamos esa parte menos luminosa o para ayudarnos a escribir nuestra historia en una hoja en blanco. Todo empieza con esa hoja y si no tienes la tuya quizás hoy sea el día para cogerla y empezar con tu lápiz a escribir la historia que quieres contar.
