Poema antes de Navidad

Caminaba ella segura de sí misma sabiendo que tras aquella esquina el viento golpearía su cara apartando sus lágrimas y despejando su mirada.

Avanzaba firme ocultando una vez más que sus piernas temblaban por un pasado que no era capaz de dejar atrás y por un futuro que no veía llegar.

Jamás confió en que el tiempo pudiera regalarle una nueva oportunidad que le devolvería la sonrisa pese a que ella jamás dejó escondidas sus risas.

Las cosas no acabaron allí y en aquel tiempo porque ese final comenzó cuando el cronómetro empezó a marcar el tiempo de descuento.

Ella mejor que nadie supo hacer magia para no romperse cuando las olas golpeaban los acantilados de su historia.

Se colocó al borde del abismo y mientras juraba no volver a caer supo que aquel día volvería a perder una y otra vez.

Viajó al centro de su alma, la recompuso a golpe de terapia, salió mientras el sol peinaba sus recuerdos y fuerte los abrazaba.

Y detrás de aquella ventana que la tormenta había cerrado apareció él para acariciarle la espalda, mirarle a los ojos y besarle hasta el alba.

Jamás perdió su suerte porque ellas son el amor que nunca falla, que siempre besa, abraza y abriga sin manta.

Pronto llega la Navidad y su luz viene a recordarnos que no perdamos la esperanza. Las estrellas anuncian su llegada así que prometamos llenar nuestras palabras de mucha paz.

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