¡Felicidades Pequeña Campanilla II!

En unas horas cumples todos los años de una mano. Te colaste hace un lustro en mi vida aunque siempre supe que un día llegarías y que solo sería a tu tiempo y a tu modo. Parirte sé que fue lo más fácil y que has venido a romper mis moldes. Bendita la hora que me elegiste como tu madre con todos mis fallos porque mi mejor elección fue traerte pese a que han sido años llenos de olas gigantes y algún día te contaré agradecida que junto con tu hermana me salvasteis cuando había olvidado nadar.

Miro esa sonrisa de pillina que tienes y todas las leyes que intentas hacerme cumplir pero sabes que no podré dejarte ganar porque tienes mucho que aprender y aunque no sea yo quien te lo enseñe tendrás que dejar que te muestre como es el mundo al que un día te enfrentarás. Eres dulce como la miel pero con un toque de acidez que te hacen explosiva.

No recuerdo cómo era yo antes de que tú llegaras pero jamás podré olvidar ese primer minuto de tu vida encima de mi pecho perdonándonos por el tiempo que tuvimos que esperarnos. Sé que jamás volveré a albergar una vida dentro de mí porque junto con tu hermana cerré mis puertas y agradezco al cielo la oportunidad de haberlo vivido.

Cada noche te repito que te quiero hasta el infinito aunque creo que no sabes dónde está y que hagas lo que hagas, estés donde estés siempre habrá un hilo rojo que nos mantendrá unidas. Mientras bailas brillas aunque no te des cuenta y en que cada paso descargas toda la energía que te sobra.

Me derrites con tus razonamientos y tus “esto lo tenemos que hablar mami”. Un día abrirás la puerta y te despedirás con un abrazo pero sé que te encanta la aventura y dejaré que vueles. Maldeciré a quien os rompa el corazón a tu hermana y a ti. Me sentiré orgullosa de todos tus logros y te acompañaré en tus tropiezos. Y no habrá ni monstruos ni fantasmas que puedan alejarnos.

Eres fuerte, lista, decidida, persistente y la mejor maestra que tendré. Atisbo quien quieres ser y de donde vienes y aunque hay días que me colmas la paciencia los días de silencio puedo escuchar tu dulce melodía pronunciando las palabras que más me gustan, “te quiero mami”.

¡Feliz cumpleaños mi Pequeña Campanilla II!

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