
Dejé la ventana abierta para que la luz de la mañana abriera mis ojos despacio y suavemente pero la tempestad la cerró con fuerza dejando la estancia sumida en una profunda oscuridad. Nunca pensé que la culpa fuera de la tormenta porque pude asegurarla bien pero dejé en manos del viento una decisión que era mía y solo mía.
Acepté una herencia que no quería. No fue un amor ciego pero pudo más la deuda con la sangre. Y ahora camino con más peso del que puedo cargar. Asumo que no voy sola y que un nombre es más que un nombre en un papel porque detrás de cada letra hay una historia.
Cuenta un anciano sentado en un banco de la plaza que hay vocales que abren las puertas del cielo y quien las porta será bendecido.
Construí una torre de cartas pensando que era una torre de piedras que aguantaría el paso del tiempo pero no fue así. Cayeron todas y fue entonces cuando empecé a construir mi torre. Levanté muros y un día salté todos y cada uno de ellos. Sigo en construcción y aún con obstáculos no dejo que se conviertan en muros.
Los años pasan y se adueñan de ideas que duelen. Se mantienen las incertidumbres y cambian los dolores de sitio. Pequeñas heridas que acaricias sabiendo que nunca desaparecerán y nuevos tatuajes que te recuerdan que no eres la misma persona.
Un piano abandonado en aquel salón suena de fondo y empieza a faltarle el aire a tus pulmones pero sabes que él nunca volverá.
Algunos ojos clavan su mirada en ti tal vez envidiando una vida que solo tú conoces. Quien sabe nadie sobre nadie. Todos juzgan y conjeturan acerca de una vida que no les pertenece mientras la suya se desvanece ante sus ojos. Tumbada en aquella camilla como un libro abierto alguien da cuenta de tu vida y pone en el sitio cada una de tus vértebras advirtiéndote que conseguiste todo lo que te propusiste pero el mundo olvida que fue con esfuerzo y lágrimas, muchas.
Siempre creí en los nuevos comienzos. Miré los finales como lo que son finales. Y ahora a la mitad de mi camino se me agolpa la vida. Los días me atropellan, las responsabilidades se multiplican y aparecen las dudas acerca de para qué con la certeza de saber que podré una vez más.
Imaginé quizás una vida distinta en un escenario totalmente diferente pero he sido bendecida con una fe que me salva de mí misma. El verano asoma y huele a mar. Quizás no pueda sumergirme totalmente en él pero puedo prometerme que eres el único por quien lo intentaría una vez más.
Y en días así creo firmemente que no sé nada solo que el amor es todo lo que hay.
