Larga vida…

Llegas a este mundo sin nada y cuando llega el momento de marcharse te vas con las manos llenas de momentos vividos, experiencias y aprendizajes. Quien te quiere con el corazón lleno conoce de tus días tristes, de tus renuncias y tus sueños aplazados. Ojalá alguien pueda mirarte al final de tus días con esos ojos llenos de amor incondicional y siga cogiéndote de la mano como el primer día.

La muerte es dura y nos deja vacíos si solo pensamos en que después de ella no hay nada. Pero la nada no existe. Todo tiene algo, todo continúa y la vida también. Quizás no del mismo modo en que la conocemos ni la imaginamos pero no acaba. No podemos burlar a la muerte ni sentirnos heridos porque brille el sol cuando nuestra alma solo llora pero así es porque necesitamos ser luz para vivir y más para morir.

Creemos que traer vida es fácil y queremos elegir el modo en que debemos marcharnos pero es algo que no nos pertenece. Podemos elegir cómo marcharemos pero no cuando. Lo mejor será hacerlo rodeados de los que siempre nos han querido bien.

Me encontré con la muerte hace casi once años cuando no estaba preparada para enfrentarla. Vino con su guadaña y me devoró. Busqué respuestas y solo hallé preguntas. No acabó conmigo gracias a toda esa red que me sostuvo y con el tiempo pude superarla. Jamás volví a esperarla ni a temerle. Mi dolor no es que venga es aceptar que se lleve a quien más quiero.

Cuando llegue mi hora me rodearé de los más íntimos. Elegiré mi mejores galas. Me despediré de todos mis afectos y gastaremos el dinero en vino no en flores. Si celebramos la llegada a la vida celebremos también el final de una vida vivida y exprimida. Le pediré al cielo que vengan a buscarme los que se fueron antes que yo y que me eleven hasta las estrellas.

Mientras se escribe nuestro final hagamos que el final de otros esté lleno de amor del bueno. Honremos su memoria y agradezcamos al cielo haber coincidido aquí y ahora. Da igual el momento y el tiempo compartido porque hay afectos que vienen de lejos y volverán a encontrarse en otro tiempo y quizás de otro modo.

Larga vida a la vida mientras sea vida. Que la muerte nos pille bailando y agradeciendo lo vivido. Nada podrá borrar eso y la muerte jamás podrá llevarse nada que nosotros no queramos. Larga vida a todos los abrazos que nos dimos y a los besos que no guardamos. Larga vida a los sueños que alcanzamos juntos y a todos los momentos que disfrutamos. A las lágrimas que nos consolamos y a todos los brindis que hicimos por nuestros logros. Larga vida al amor que resistió las tempestades y a todos los recuerdos que nadie podrá quitarnos.

Larga vida…

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