Mi ❤️ 2021

En unos días despedimos este año 2021. Año pandémico, de restricciones, toques de queda, mascarillas, geles y grupos burbuja. Año de abrazarnos de lejos, de besarnos con los ojos y sonreír con la mirada. Año de reuniones pequeñas, de comidas al aire libre y de renunciar a la vida que conocíamos.

No han sido 365 días fáciles pero la mayoría hemos sobrevivido. Y, sí, estamos cansados y agotados mentalmente y usamos una nomenclatura que nos hace expertos en medicina a todos. Y lo negativo es positivo y lo positivo nos cae como un jarro de agua fría. Y no queremos hablar de olas aunque nos encante el mar ni conocer nuevos nombres que parecen del espacio.

Y pensábamos que la solución estaba cerca y queremos que todo vaya más rápido pero se acerca el final de un nuevo año y aquí seguimos con el corazón encogido viendo y sin poder tocar a quienes queremos. Otras navidades con sillas vacías alrededor de nuestras mesas pero con la esperanza de que pronto volverán a estar ocupadas.

Y así es como yo voy cerrando este año intentando digerir esta pandemia que no pudo conmigo porque soy como el junco que se mantiene pie pero que hizo algunos días que una leve brisa lo hiciera caer.

Muchos objetivos cumplidos, otros aplazados para el año siguiente y otros dejados de lado porque ya no casan conmigo y ellos solos se cayeron de la lista. Estas últimas semanas he corrido para cumplir algunos y entre esos me tatué un corazón. Pero no es un corazón cualquiera es el mío, con el que nací y que late con fuerza a pesar de miércoles de ceniza.

Un corazón que me recuerda que por mucho que se rompa siempre se puede volver a recomponer. No hay nadie ni nada que tenga tanta fuerza como para evitar que un corazón enmendado no pueda latir como siempre, como nunca. Cada mañana pasaré mis dedos por encima de ese corazón y agradeceré todas las oportunidades que la vida me ha vuelto a ofrecer este año. Respiraré hondo y sentiré que pude y que quise.

Ese corazón representa a cada una de las personas que me acompañaron este año y sacaron a la luz mi mejor versión, a las que se convirtieron en mi mejor vitamina, a las que compartieron su luz conmigo y a las que dibujaron mi sonrisa. Es un corazón que palpita y que sabe que otra vida es posible.

Un corazón forjado por mañanas frías y lágrimas saladas pero también por tardes cálidas y palabras, miles de palabras que surgen del interior y que me recuerdan que la paciencia todo lo alcanza y que nací para contar historias pero que solo el destino sabe cual es el final de cada una de ellas.

Te abrazo 2021 – Te espero 2022. Abraza mis monstruos, acalla mis miedos y haz que mi corazón siga latiendo al ritmo que la vida marque.

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