Mudanzas y demás

 

En estos días hago cajas de mudanza y las voy llenando sólo de lo imprescindible, solo de aquello que quiero conservar y que me saca una sonrisa. Fotos de un pasado compartido, tickets de cine y antiguas fotocopias pasan por mis manos pero no tienen sitio en mis cajas.

En estos días recorro mi casa con la memoria de los ojos y recuerdo como fue diseñado cada rincón. Sus colores, texturas y decoraciones fueron elegidas con mucho mimo y cariño, no en vano allí vivía lo que más quería. Y aunque una parte de mí se va, en los armarios vacíos se queda mi esencia y mi huella. Ese aroma queda allí hasta que el tiempo pueda borrarlo definitivamente.

El camino no está siendo fácil porque dejo atrás un hogar con sus días felices, sus risas y primeras veces. Pero aquí no mueren mis sueños porque sé que allí donde yo habite ellos lo harán conmigo. Algunas lágrimas caen mientras voy sanando los últimos recuerdos que construyo entre estas paredes.

Hoy se escribe un punto y final. Sé que no solo cierro cajas ni una puerta. Dejo atrás memorias de luz y cierro cualquier posibilidad de permanecer, estar y ser para ti. Mi trastero empieza a llenarse y mi camino a despejarse. No hay nada peor que vivir esperando por algo y alguien que ya no está. Fingir que se está bien cuando quieres morir por dentro no es un drama que pertenezca a mi vida. Con cajas o sin ellas algunas ventanas se cerraron hace algún tiempo.

Y aunque acepto mi destino en silencio y sin alzar la voz, cuento los días para que empiece un nuevo año. Sé que tu plan es el mío y responde a lo que necesito pero las líneas se torcieron demasiado y mi vaso empieza estar hasta el límite. Sé que saldré fortalecida, sé que es cuestión de tiempo, sé que podré con todo, sé que no es la primera vez que camino cojeando pero sabes que la paciencia no me alcanza y sé que me conoces y has dejado a mi lado a quienes no me dejarán bajar los brazos.

No me gustan las mudanzas, tampoco las despedidas, los cambios y los adioses. Este 2020 me ha arrastrado por todo lo que no me gusta. Pero tras cada mudanza aparecieron manos para ayudar, tras cada despedida nuevos encuentros, tras cada cambio nuevas oportunidades y tras cada adiós, la posibilidad de volver a empezar.

Larga vida a las cajas…

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