Mis faltas…

Me hicieron falta unas cuantas tormentas para entender que no necesito que me quieran mucho pero que sí que lo hagan bien.

Me hizo falta pasar frío en verano y calor en invierno para comprender que no quiero a nadie que me diga que me levante pero sí que se tumbe a mi lado hasta que esté preparada para levantarme.

Me hizo falta naufragar y dejar que mi barca se hiciera añicos para aprende a usar mi salvavidas de una vez por todas.

Me hizo falta romper los cristales de mis gafas de sol para empezar a ver con toda claridad lo que no era capaz de alcanzar con mi mirada.

Me hicieron falta muchas noches y madrugadas para no esperar a que viniera el día lleno de sombras y sí de luces blancas.

Me hizo falta llorar mucho, derramar todas las lágrimas que mi alma no era capaz de contener para tener toda la paz que siempre había perseguido.

Me hizo falta ver como algunos sueños se borraban para empezar a hacer realidad otros que albergaba sin saber dónde estaban guardados.

Me hizo falta cambiar de casa y mudar de vida para darme cuenta que no necesito jaulas de cristal ni tampoco me gustan los floreros.

Me hicieron falta algunas manos, muchos abrazos, dos pequeñas campanillas, una hada madrina, el club de los viernes, dos mandangas, cinco pedagogas, el equipo comedor, mi grupo de locos-cuerdos y mi señora madre para entender que la suerte de mi vida son ellos.

Y falta me haces tú porque escribo por mí y para ti, para sacarte una sonrisa, animarte, comprenderte y para que sientas que eso que sientes y que te mueve está bien, estuvo bien y siempre lo estará

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