El mundo es de…

El mundo es de los valientes. De esos a los que les gusta arriesgar el todo por el todo sin pensar en el resultado. Y está bien así. Pero también lo está quitarse la capa por un tiempo y dejar que pase el tiempo. A veces las nubes nos sirven para tomar el aire que necesitamos. Mucho sol nos deslumbra y no nos deja parar a disfrutar y a mirar bien adentro.

El mundo es de los que asumen el plan que les toca vivir porque es el que ellos eligieron. No hay vuelta atrás, no es esto si lo quiero y lo otro lo niego. Aceptas el paquete completo con todas las piezas te gusten o no porque sabes que son las únicas que encajan entre sí. El puzzle queda armado aunque no esperes ese resultado.

El mundo es de los que aprenden a girar con él. La idea rebelde de ir en su contra sirve para algunos momentos y es una experiencia por la que se ha de pasar pero el precio que se paga es alto. A veces giras de forma automática sin pensar demasiado pero sabes que ese giro te llevará donde tienes que estar y con quien necesitas rodar.

El mundo es de los que desconocen lo invisible. Conocer lo invisible te da conocimiento y comprensión pero te responsabiliza de todas tus acciones porque todas ellas son conscientes. Conoces el otro lado, la cara “b” del disco y ya no puedes hacer como si nada. Ignorar tu destino es soportable pero ignorar el del otro es una sombra de la que no te puedes liberar.

El mundo es de los que dan voz a los que nadie escucha. Traer a la luz lo que duele y la verdad no es lo más popular pero es lo que más necesita nuestra sociedad. Las vendas deben caer de nuestros ojos y entender que lo que vives y aprendes es lo único que te llevas. Necesitamos un alto al fuego de hostilidad entre nosotros y de separaciones que nos alejan de nuestros objetivos comunes.

El mundo es de los doce meses del año, los trescientos sesenta y cinco días del año, los treinta días de cada mes, los siete días de cada semana y las veinticuatro horas de cada día. El mundo es de las cuatro estaciones del año, de las hojas de otoño, la nieve de invierno, las flores de primavera y la playa de verano.

El mundo no es tuyo ni mío. Solo nos lo dejaron por un ratito. Podemos aprender a compartirlo y a vivirlo al máximo. No es infinito. No es para siempre pero es para ahora. Si quieres podemos cuidarlo entre los dos y dejar nuestra huella impresa en él. Si nos acompañamos los dos el camino es más fácil. Cógeme de mi mano que no te soltaré porque tú estás en mi mundo.

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