No habrá paz para los malvados

No habrá paz para los malvados. Antes o después la vida o la muerte vienen a cobrarse sus deudas. Ningún daño es gratuito. Ninguna palabra que mata sale ilesa. Ser ladrón de la paz de otro pesa y llegará el momento en que le pesará más a él que a la víctima.

No habrá paz para quien responde atacando cuando no se trataba de defenderse si no de llegar a un acuerdo. Y no la habrá para quien renuncia a sus valores y prohíbe a otros acercarse a ellos. Un día solo la verdad será verdad y ese día llegará arrasando cualquier mentira.

No habrá paz para los que se esconden tras su desequilibrio y tiran de la cuerda para que caigan otros. No la habrá para quien resta en la vida de otros y no suma y para quienes no se silencian cuando no tienen nada bueno que decir.

No habrá paz para los que utilizan sus talentos para dañar y su fuerza para destruir los sueños de otros. No la habrá para quien manipula las palabras y ensucia la dulce inocencia de los que aún la conservan.

No habrá paz para quien desatiende sus compromisos y falta a su palabra. No la habrá para quien ríe cuando el de al lado llora por su maldad. La luz acaba destapando lo que hay debajo de las tinieblas.

Nadie tiene el permiso de quitarle la paz a otro. Nadie podrá vivir en paz sabiendo que dejó que otro se ahogara con sus dolores y pesares. No hay lugar en este mundo para esconderse cuando uno despierta a la verdad.

Nadie tenemos paz todos los días ni vivimos inundados de luz. A veces envidiamos la paz de otros pero no llegamos a ser constructores de paz. Acepto que siendo madre jamás volveré a vivir plenamente en paz porque me inunda el temor de no poder protegerlas de los ladrones de paz.

No sé si quienes roben la paz de mis pequeñas campanillas tendrán paz pero para mí serán unos malvados a los que habrá que poner límites y dejar claro que solo dejamos entrar luz, que nos gusta el blanco y los días soleados. No tengo capa ni espada pero sé que no dejaré que los malvados ganen.

Mucha paz y ojalá los malvados encuentren el camino hacia ella…

Deja un comentario