
Empiezan a no gustarme tanto los veranos desde que me he dado cuenta que en cada uno de ellos crecéis muy rápido. Vais sumando centímetros y vuestro cuerpo empieza a dejar de ser el de dos niñas pequeñas.
Mi pequeña ratoncita ha subido montañas empinadas con sus fuertes piernas y ha gritado descarada en la cima que es muy fácil llegar hasta ella. Ojalá a lo largo de tu vida las enfrentes con la misma actitud y ganas porque llegues o no llegues a la primera, sé que no habrá nada que se te resista. No serán tus piernas las que te ayudarán a superarte si no el empeño que le pones a todo.
Tu suerte será que tu hermana no va a dejarte caer y si pasa, porque pasará, porque vais a caeros miles de veces, vas a tenerla a ella para darte la mano para volver a ponerte de pie. Ella no es consciente de cómo la miras con esos ojos llenos de amor del bueno. La buscas para jugar y la abrazas mientras veis un peli cuando algo te asusta. Se ha convertido en tu entrenadora de piruetas y desde entonces mi corazón está al borde del paro cardiaco.
Y llegó agosto y mientras pasábamos ese tiempo solas que tanto necesitamos algo cambió. Guardaré para siempre en el rincón de los recuerdos bonitos esa sonrisa preciosa de tu carita al descubrir juntas que el Ratoncito Pérez pronto vendrá a visitarnos. Por un momento, no quise ponerle la puertecita en casa. No quería que llegara, aún no. Pero la ley del tiempo no es mía y una nueva etapa se abre ante ti. Con todas tus preguntas, con todos tus miedos, con tu mano apretando la mía corriste a contarle al mundo entero que eres un poco más mayor. Me derretiré siempre ante tus abrazos, tus sentidos te quiero y ante tu forma de ver la vida cuando me cuentas que ese día fue el mejor de tu vida.
Como siempre todos los que te queremos vamos a acompañarte igual que lo hacemos con tu hermana. Sigue queriendo cogerme de la mano para dormir, recostarse encima en el sofá y contarme cada minuto de su vida. Si pudiera congelar el tiempo nos dejaría así con nuestros más y nuestros menos pero también con toda la gente que vino a sumarse a nosotras.
Quizás me queden en el mejor de los casos cuarenta veranos más pero voy a exprimir todos los que pueda con vosotras. Palabrita de mamá.
Ratoncita vive la magia de convertir dientes en sorpresas. Nosotros viviremos esa magia contigo y por ti.
