Pequeña Campanilla II

Creo que escribo poco sobre ella tal vez porque rebosa tanta energía que me deja sin palabras. Cada paso que da no pasa desapercibido y todo lo hace a lo grande dejando huella allá por donde pasa. Pero no una que borra el viento si no una que te cala bien dentro.

En apenas unas horas empieza su etapa escolar y no puedo creer que el tiempo haya pasado tan rápido. Pese a la pandemia, al confinamiento y a todas las restricciones me cuesta aceptar que vueles ya a ratos tan sola. Sabes que hagas lo que hagas, sabes que pese a todas tus rabietas y a la intensidad de tu carácter me tienes a tus pies. Intuyes que hay límites y que mamá no cede pero que se sienta contigo en el suelo a jugar y a mirarte a esos ojitos que quieren entender el mundo.

Preparando tu uniforme mis lágrimas brotaron y dejé que lo hicieran porque en ellas iban contenidas muchas emociones y muchos sentimientos. Algún día hablaremos de ellos y entenderás por qué. En esa mochila de tu cole llevas unos cuantos abrazos por si los necesitas de esos que tanto te gusta dar a ti y un montoncito de besos porque aunque no pueda llevarte de la mano hasta la puerta te dejo en las manos que más te quieren y que sé que intentará esconder sus lagrimitas, tu hermana mayor.

Este es solo el principio de muchas aventuras que vivirás e intento imaginar cómo serás en el futuro pero me conformo con disfrutarte en el presente. Si tú supieras todo lo que has venido a sumar jamás dejarás que nadie te reste. En dos años y medio has revolucionado todo mi mundo, y yo que no me creía preparada para una luz como la que tú desprendes sé que eres lo que le faltaba a mi vida y a mi puzzle. Nosotras somos tres piezas que ahora sí encajan a la perfección.

Mi Pequeña Campanilla II un nuevo camino que empiezas, un nuevo objetivo, un nuevo impulso que te llevará a aprender muchas cosas. Sé que estarás bien y serás feliz. Pero cualquier madre que lea este post entenderá que hay muchos sentimientos encontrados dentro de la maternidad éste es uno por el que todas pasamos. Sabemos de la necesidad y los beneficios de la primera escuela para nuestros hijos pero los primeros días son duros para una madre.

Mi Pequeña Campanilla II vuela alto y llévame contigo que juntas recorremos el camino, subiremos hasta el cielo, cogeremos nuestras estrellas, nos dejaremos mecer por las nubes y nos despertaremos con una gran sonrisa como cada día.

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