No habrá paz para los malvados

No habrá paz para los malvados. Antes o después la vida o la muerte vienen a cobrarse sus deudas. Ningún daño es gratuito. Ninguna palabra que mata sale ilesa. Ser ladrón de la paz de otro pesa y llegará el momento en que le pesará más a él que a la víctima. No habrá pazSigue leyendo «No habrá paz para los malvados»

¡Feliz Cumpleaños Pequeña Campanilla I!

Este año pasó muy rápido. Creciste mucho y no solo en estatura. Tu cuerpo cambió y tu carita ahora es la de una niña mayor pero tus ojos marrones y grandes siguen brillando y hablando por sí solos. Tu mano ya es casi tan grande como la mía cuando hace nada tú cabecita reposaba dentroSigue leyendo «¡Feliz Cumpleaños Pequeña Campanilla I!»

Pequeña Campanilla II

Creo que escribo poco sobre ella tal vez porque rebosa tanta energía que me deja sin palabras. Cada paso que da no pasa desapercibido y todo lo hace a lo grande dejando huella allá por donde pasa. Pero no una que borra el viento si no una que te cala bien dentro. En apenas unasSigue leyendo «Pequeña Campanilla II»

No soy superwoman…y no quiero serlo

Mis Pequeñas Campanillas como buenas hijas aún no lo saben pero tienen una madre que aunque a veces lleve capa y escudo no es invencible ni inmortal. Bromeo diciéndoles que mataré monstruos por ellas pero la realidad es que no puedo quitarles las piedras del camino porque tienen que aprender a tropezar y caerse paraSigue leyendo «No soy superwoman…y no quiero serlo»

Mi infancia sois vosotros

Mi infancia sois vosotros en un pueblo rodeados de naranjos y olor a azahar. Mi infancia sois vosotros sentados a la fresca compartiendo tertulias y helados. Mi infancia sois vosotros rodeados de costumbres y tradiciones que no entendía y ahora me afano en conservar. Mi infancia sois vosotros de cocina a pleno rendimiento, la visitaSigue leyendo «Mi infancia sois vosotros»

Diez cosas que aprendí de ti

Me enseñaste a soñar a lo grande y a no rendirme nunca aunque la suerte no acompañe. Me cogiste de la mano y jamás la soltaste porque sabías que me perdería en cualquier instante. Me animaste a escribir versos para que mi corazón se calme. No me juzgaste y dejaste que mis cartas jugara aunqueSigue leyendo «Diez cosas que aprendí de ti»