¿Qué es la vida?

Que es la vida si no un montón de pequeños momentos que se van colocando en la memoria de forma más o menos ordenada y que crean tu propia historia.

Que es la vida si no un conjunto de historias con distintos finales. Algunos buenos, otros no tanto, algunos abiertos, otros cerrados y unos pocos inacabados.

Que es la vida si no un puñado de sucesos que te despiertan de tu letargo y te hacen apreciar las cosas buenas del día a día.

Que es la vida si no un pellizco de realidad, el despertar de un sueño o el olvido de una pesadilla. Como troncos nos endurecemos y nos mostramos compactos hasta que llega el día que una sonrisa lo desmonta todo.

Que es la vida si no la necesidad de desmoronarse, de caer y seguir adelante. El compromiso de aprender, de luchar por lo justo y fluir con el aire antes de que el viento nos atrape.

Que es la vida si no el sueño de convertir la prosa en poesía, de volver a ser amante, de subir montañas y de empezar a correr para que el estrés no nos mate.

Que es la vida si no la búsqueda de respuestas, la solución a enigmas, jeroglíficos con juegos de imágenes y trabalenguas imposibles de recitar delante de quien no lo sabe.

Que es la vida sin madrugadas en vela, helados de chocolate, casualidades que se suceden, visitas que no esperas, llamadas que no llegan, sábanas limpias y perfumes de flores.

Que es la vida que nadie nos enseña a vivirla, a exprimirla, a no dejar que las cosas pasen ni se pasen, a caer de pie, a olvidar rencores y a besar en la frente.

Que es la vida si no vivirla al lado de quien te da paz y no te la quita, de quien habla pero escucha, de quien te toma pero te da y de quien ve solo lo que tienes y no lo que te falta.

¿Qué es para ti la vida?

Ahora es ahora…

Ahora que la tierra se mueve bajo mis pies busco el modo de mantener el equilibrio.

Ahora que mis ojos miran a otros ojos busco el modo de que se mantengan abiertos por todo el tiempo.

Ahora que mis manos cogen otras manos busco el modo de que se mantengan unidas.

Ahora que mis sueños se elevan al cielo busco el modo de que sean escuchados.

Ahora que mis días son de luz busco el modo de alejarlos de las tinieblas.

Ahora que aprendí que la paciencia todo lo alcanza busco el modo de confiar en mi destino.

Ahora que entendí tus razones busco el modo de colocar en mi tapete toda mi verdad.

Ahora que numeré todos mis errores busco el modo de no volver a cometerlos.

Ahora que me aprietas el alma, que aprendí a caminar sola antes de hacerlo en compañía, que me hablas de futuro cuando yo solo veo mi presente, que calmas y silencias mi mente, que trajiste a mi camino un gran soplo de felicidad, ahora busco el modo de conservarla y ahuyento cualquier posibilidad de perderla. No me prometiste que todo fuera para siempre ni para nunca, pero sí para ahora. Y de ese ahora hago un tesoro que guardo, defiendo y protejo porque aún no aprendí que la felicidad no puede darme más miedo que el dolor aunque sea más fácil vivir en él. Pero sé que sacaste a tu escuadrón para que guíe mis pasos y esta noche recostaré mi cabeza en la almohada con la certeza que todo lo puedo.

El mundo es de…

El mundo es de los valientes. De esos a los que les gusta arriesgar el todo por el todo sin pensar en el resultado. Y está bien así. Pero también lo está quitarse la capa por un tiempo y dejar que pase el tiempo. A veces las nubes nos sirven para tomar el aire que necesitamos. Mucho sol nos deslumbra y no nos deja parar a disfrutar y a mirar bien adentro.

El mundo es de los que asumen el plan que les toca vivir porque es el que ellos eligieron. No hay vuelta atrás, no es esto si lo quiero y lo otro lo niego. Aceptas el paquete completo con todas las piezas te gusten o no porque sabes que son las únicas que encajan entre sí. El puzzle queda armado aunque no esperes ese resultado.

El mundo es de los que aprenden a girar con él. La idea rebelde de ir en su contra sirve para algunos momentos y es una experiencia por la que se ha de pasar pero el precio que se paga es alto. A veces giras de forma automática sin pensar demasiado pero sabes que ese giro te llevará donde tienes que estar y con quien necesitas rodar.

El mundo es de los que desconocen lo invisible. Conocer lo invisible te da conocimiento y comprensión pero te responsabiliza de todas tus acciones porque todas ellas son conscientes. Conoces el otro lado, la cara “b” del disco y ya no puedes hacer como si nada. Ignorar tu destino es soportable pero ignorar el del otro es una sombra de la que no te puedes liberar.

El mundo es de los que dan voz a los que nadie escucha. Traer a la luz lo que duele y la verdad no es lo más popular pero es lo que más necesita nuestra sociedad. Las vendas deben caer de nuestros ojos y entender que lo que vives y aprendes es lo único que te llevas. Necesitamos un alto al fuego de hostilidad entre nosotros y de separaciones que nos alejan de nuestros objetivos comunes.

El mundo es de los doce meses del año, los trescientos sesenta y cinco días del año, los treinta días de cada mes, los siete días de cada semana y las veinticuatro horas de cada día. El mundo es de las cuatro estaciones del año, de las hojas de otoño, la nieve de invierno, las flores de primavera y la playa de verano.

El mundo no es tuyo ni mío. Solo nos lo dejaron por un ratito. Podemos aprender a compartirlo y a vivirlo al máximo. No es infinito. No es para siempre pero es para ahora. Si quieres podemos cuidarlo entre los dos y dejar nuestra huella impresa en él. Si nos acompañamos los dos el camino es más fácil. Cógeme de mi mano que no te soltaré porque tú estás en mi mundo.

#8M

M de mujer. De esas que nacen para elegir el color de su ropa y el juguete que quieren. El rosa no nos representa a todas y nos gusta jugar al fútbol y a cuanto nuestra imaginación nos alcance.

M de mujer. De esas que son libres para llevar falda o pantalones. Que eligen estudiar lo que les gusta y no esconden sus pechos.Todas no queremos ser maestras y algunas soñamos con programar ordenadores.

M de mujer. De esas que salen por la noche sin miedo a la oscuridad y libres para volver a cualquier hora. Queremos salir a correr a cualquier hora y sentirnos seguras en nuestras ciudades.

M de mujer. De esas que deciden ser madres pero sin renunciar a su carrera y que son felices cuidando del futuro de nuestra sociedad. Pero necesitamos verdaderas políticas de conciliación y no palabras huecas. Nuestros hijos no se cuidan solos.

M de mujer. De esas que son iguales y se sienten iguales. Cansadas de ser ultrajadas y despreciadas dependiendo del país en el que has nacido. Olvidadas e invisibles a un mundo que dice ser civilizado pero que callando consiente.

M de mujer. De esas que son respetadas y que aprendieron a decir “no”. Abandonadas en manos de maltratadores que primero nos matan por dentro y si no consiguen hacerlo por fuera trafican con nuestro dolor usando a nuestros hijos.

M de mujer. De todas esas que lucharon para que hoy nosotras tengamos todo lo que tenemos. Mujeres que fueron ocultadas a la sociedad y que la historia ignoró. Científicas, filósofas, investigadoras, médicas y tantas y tantas otras que hoy han sido reconocidas por sus grandes aportaciones.

M de mujer. De todas las mujeres de mi vida. De las que ya se marcharon y a las que honraré por el resto de mis días. Amigas, compañeras, hermanas a las que respeto y admiro. De esas con las que reír y llorar. Algunas rotas pero todas recompuestas. Nadie conoce la fuerza de una mujer que decide seguir adelante cada día. Algunas madres, hijas, tías, nietas… y la gran M de mi vida, mi madre que me enseñó a no rendirme. Y dos pequeñas M a las que mostrar que nuestro mundo necesita mujeres como ellas fuertes, listas y valientes.

M de todas las mujeres que forman el #8M…

Llegó el día

Vivimos de puntillas sin hacer ruido. Queremos ser brisa cuando solo se aprende siendo huracán. Cerramos los ojos al futuro porque nos asusta nuestro presente y lamentamos un pasado que no queremos cambiar.

Vivimos sin mirarnos por dentro y preocupados en cambiar por fuera. Corremos hacia delante pero mirando hacia atrás por si alguien nos sigue olvidando que quienes son importantes son los que nos esperaron en la meta porque ellos siempre confiaron en nosotros.

Vivimos con miedo a decir “te quiero” y preferimos la superficialidad a la profundidad. Nos asusta el compromiso y construimos unos cimientos que la leve brisa los destruirá pero estamos tan asustados que preferimos vivir en el dolor que apostar por el amor.

Parece que vivimos pero en realidad sobrevivimos y vemos pasar los días uno tras otro. Nada nos conmueve, nada nos ata, nada nos atrapa y no lo hace porque salimos corriendo cuando la cosa se pone seria.

Y llega un día…

En el que entiendes que nunca anduviste de puntillas porque eras huracán y a veces arrasaste y otras te dejaste arrasar pero miras a tu pasado para aprender de él, a tu presente porque es lo que te ancla y a un futuro que anhelas más que nunca.

En el que aprendes a mirarte por dentro, a conocerte, a poner límites a tu “niñita interior” y a aceptar tu cuerpo con todas sus cicatrices y estrías. Y te cuidas y haces deporte porque necesitas toda la energía del mundo para seguir el ritmo que la vida te marca. Y miras a esa meta y sabes que ahora sí están todas las personas que necesitas en tu vida.

En el que sabes que nunca te asustó decir “te quiero” y la vida te enseñó que mejor hoy que mañana. Nunca le temiste al compromiso y a los cimientos fuertes. La vida te reformó en muchas cosas pero en eso del corazón tiene la batalla perdida. Quizás fracases pero ya sabes que el peor fracaso es lo que no se intenta. Y ahí vas tú con todo pero no con todos, no a cualquier precio, no porque sí y con tus pies en el suelo pero tú corazón en el cielo.

En el que no sobrevives, simplemente vives. Sentías que la vida guardaba un as en la manga y confiaste en que si hubo una vez que te dio buenas cartas habría una nueva oportunidad y no te equivocabas. Y no sabes muy bien cómo pero sí por quien ese corazón que estaba dolorido empezó de nuevo a latir. Nunca dejó de hacerlo. Quererte a ti fue tu mejor decisión. Apostar por ti fue la apuesta más segura. Y ahora escuchar de nuevo los latidos de dos corazones al unísono es una tesoro que quieres cuidar y guardar.

Sal a la calle, enfréntate a la vida y enfrenta a quien te regale su tiempo, a quien te coja de la mano y a quien se quede cuando el resto se marche. Échale valor y atrévete a vivir y a querer porque llegará el día que no te quedará nada por apostar ni nadie por quien hacerlo.

Llegó ese día…

Tiempos de paz

En este mundo que se destruye bajo nuestros pies y con un cielo que se cubre de nubes negras vamos a tener que esforzarnos un poco más por disfrutar de los pequeños momentos. De esos que calientan el alma y templan los sentidos.

Ahora que marchamos a la guerra vamos a tener que revolucionar al mundo con nuestras ganas de vivir y empuñar el convencimiento de que todo pasa y esto lo hará rápidamente.

En estos días que dejamos una vez más de ser dueños de nuestro destino vamos a tener que mirarnos al espejo y confiar más que nunca que lo vida nos pone en el lugar justo y solo permite aquello que podemos superar.

Hoy que nos falta el aire vamos a abrazar fuerte a los que tenemos a nuestro lado y a coger sus manos entre las nuestras agradeciendo la suerte de estar juntos y de caminar hacia un futuro.

Seamos osados y declarémosle la guerra a los malos pensamientos y a las personas que roban nuestra paz. No dejemos que centren nuestra atención y usemos ese tiempo para construir dejando sus ganas de destruir con ellos mismos.

La vida nos aprieta pero no nos ahoga. Nos hace caer y nos pone a prueba pero la actitud con la que afrontamos esas pruebas hace que superarlas sea más fácil. Nada ni nadie puede hacer que se apague nuestro brillo. Y si es así siempre habrá alguien a nuestro lado que encenderá la luz para sacarnos de la oscuridad. A veces lo invisible es lo más visible al ojo humano.

Este mundo que nos ha colapsado la vida estos últimos años con una pandemia ahora nos despierta a golpe de bombas y tanques. El ambiente está enrarecido y muchos han tirado la toalla pero es ahora cuando nuestro mundo necesita de muchas personas en cualquier lugar del planeta haciendo gestos por otros y vibrando porque se restablezca la armonía. Lo fácil es entrar en la espiral del desánimo y la muerte.

Este mundo te necesita a ti, a mí y a todos los que amen amar y ser amados para que cese este ataque al derecho a la vida y a la libertad. Es la hora de confiar en el poder del pensamiento y creer que es nuestra verdadera fuerza ahora y siempre.

Y cómo te explico…

Y cómo te explico que salgas corriendo al oír la sirena que nos avisa que el cielo explota sin que nadie lo entienda.

Y cómo te explico que nos vamos de viaje en medio del trimestre y que no da tiempo a despedirse de nadie.

Y cómo te explico que te escondas y no salgas aunque el juego haya acabado porque ahí estás a salvo.

Y cómo te explico que no te sueltes de mi mano cuando camines delante de hombres armados.

Y cómo te explico que sé que tienes hambre, frío y estás cansado pero que esta noche estamos juntos y dormiremos abrazados.

Y cómo te explico que es ésto que vivimos y que nos mantiene encerrados, alejados de nuestros amigos y destrozados.

Y cómo te explico por qué la tierra tiembla, por qué lo perdimos todo y por qué no volveremos.

Y cómo te explico que cuando duermes lloro, que estamos en manos de un loco y que rechaces el odio.

Y cómo te explico que estamos en guerra y que tengo miedo…

Reina de corazones

Este día nos recuerda lo importante que es el amor en nuestras vidas. Muchos creen que el amor nos hace más débiles pero la realidad es que no hay un poder más fuerte que el amor.

Este día no va solo de ese tipo de amor de flores y bombones. Va más bien de tratarse bien a uno mismo para saber respetar al que tiene al lado. Y va de hacerlo cada día de nuestra vida.

Este día nos recuerda que cualquier acción que emprendamos o decisión que tomemos tiene que estar fundamentada no solo en la razón si no también en el corazón. No somos máquinas que no sentimos y vivir es aceptar el reto de perder pero sobre todo de arriesgar.

Este día nos viene a refrescar la memoria, esa que perdimos el día que nos rompieron el corazón, y nos recuerda que la vida tiene segundas oportunidades y que siempre hay nuevos caminos, más opciones y otras ilusiones.

Este día es ese día para pensar en todas las personas de nuestra vida que merecen un corazón de chocolate y las que necesitan un abrazo que les abrigue el alma.

Este día es un día perfecto para tachar de nuestra lista aquellas cosas que no queremos aún sin saber las que queremos. Para tener presente el presente y para mirar hacia el futuro agradeciendo a ese pasado que tanto nos enseñó.

Este día es ese día para ser la reina de corazones de otros corazones y saber que hay corazones de los que nunca saldrás y otros a los que nunca volverás.

Este es ese día para agradecer la suerte de tener a alguien que camina a nuestro lado, o para abrazar a nuestro perro, o enviarle un audio a alguien diciéndole como declaración de amor todo lo que le echas de menos, para comprar flores y bombones, para regalar besos, compartir risas, alimentar los pequeños detalles y dejarse llevar en sueños por los sueños.

Y mañana sigue siendo este día…y pasado… y al otro…y cada día de todos los días que nos faltan por vivir.

¡Feliz cumpleaños Pequeña Campanilla II!

Y mañana es tu día, ese en el que sacas de esa manita tres deditos y nos enseñas lo mayor que te has hecho. Y mientras tus ojos se llenan de luz y alegría los míos resplandecen porque tú te reflejas en ellos.

Viniste cuando mis cartas estaban boca abajo y el destino parecía oscuro pero fue el mejor de mis regalos saber el día de mi cumpleaños que habitabas en mí. Aquella rayita rosa apareció con tanta fuerza que me hizo reconectar con todo mi ser y recuperar el coraje de seguir adelante pasase lo que pasase o pesase a quien pesase.

Sé que dejas de ser un bebé y te conviertes en una niña pero sabes que siempre lo serás para mí. Contigo mi maternidad se ha reinventado y he desaprendido todo lo aprendido. Fuiste mi mayor acto de fe cuando no me quedaban esperanzas y completaste los dos milagros de mi vida.

Y ahora me cautivas cuando con tu lengua de trapo me cuentas tu día en el cole y me coges la manita para dormir y me dices eso de “yo con mi mamá”. Mi nombre ha sido el último que has aprendido pero sé que sientes mi presencia a pesar de mi ausencia.

Aún no lo sabes pero cuando jugamos a que tú eres mi peluquera no solo me peinas mi melena si no también mi alma. Eres la única que consigue que mi energía no se agote hasta la noche y que las madrugadas en vela no me pesen. Cada mañana me despiertas con un “me quiero levantar” antes de que suene el despertador.

Representas la felicidad y el amor más puro que nunca he conocido. Eres fuerte, mucho, y sé que lo necesitas para superar todas las pruebas que la vida te presente. Independiente, con carácter y algo desconfiada puedes seguir escondiendo esos mofletes rojos detrás de mi falda cuando te canses del mundo.

Juntas o no. Aquí o allí. Hoy o mañana. Delante de aquel test de embarazo prometí quererte por encima de mis posibilidades, cuidarte hasta el fin de mis días y hacer de ti una buena persona. Con tres, veintitrés o cincuenta y tres siempre voy a pedirle al destino un día más, una hora más y un minuto más para compartirlo contigo.

¡Felices tres años mi niña de la eterna sonrisa!

6 de febrero de 2022

¡Feliz cumpleaños Pequeña Campanilla I!

No puedo creer que hayan pasado nueve años desde que me acosté aquella noche sin saber que sería la última que te tendría dentro de mí. De repente y sin esperarlo le diste un vuelco a mi vida y asomaste esa carita. Cuando nuestras miradas se cruzaron por unos pocos segundos entendí lo que era ser madre.

Contigo nació en mí ese instinto de protección y la necesidad de abrazarte fuerte antes de cada noche y de cada despedida. Sé que sabes que junto a tu hermana sois el gran amor de mi vida y aunque los años blanqueen mi pelo y mi mente olvide vuestros nombres jamás podrá borrar el amor que nos une.

Has sido una gran maestra para mí durante estos nueve años pero estos dos últimos de pandemia has resuelto mejor que nadie las ecuaciones que nos ha puesto delante la vida. He secado tus lágrimas, pacificado tu alma y al final he dejado que la vida te enseñe la mejor de las lecciones.

No hay ni un solo día que dude de la verdad de tus ojos y aunque me vuelves loca con tus historias cuando escucho el silencio echo de menos tu voz. Nadie como tú sabe coger mis manos y calentarlas entre las suyas y sé que en ese gesto me dices que respire y vuelva a la calma tras el ajetreo diario.

Veo la niña que eres e intuyo la mujer en que te convertirás y sé que solo podré acompañarte despacito y dejar que vueles. Me preguntas muchas veces por qué elegí el personaje de Campanilla para hablar de vosotras y siempre te cuento que es porque tenemos la necesidad de equivocarnos y la obligación de aprender de nuestros errores. La vida se encargará de darnos segundas oportunidades y de rodearnos de personas que nos ayuden a crecer.

Ojalá pudiera estirar tu inocencia y la bondad de ese corazón que a veces anda maltrecho. Sé que tengo algunas deudas contigo pero también sé que formas parte del círculo de mi vida y del de todas las mujeres que nos precedieron. Mi mayor compromiso es curarme a mí misma para que vosotras mis pequeñas campanillas sanéis.

Hace nueve años en aquella sala de partos sabía que nada podía salir mal. Fuiste la niña más buscada del mundo y sé que desafié al destino pero ante el cielo asumiré mis faltas y las tuyas.

No cambies nunca mi Pequeña Campanilla I… y el resto del mundo…es solo eso…mundo…

¡Te quiero!

Mamá

30 de enero de 2022