¿Me traiciono? ¿Te traiciono?

Nuestra vida está llena de pequeñas traiciones. A veces las cometemos nosotros y otras dejamos que sean otros las que las cometan ante nuestros ojos. Quizás no sabemos qué hacer, quizás no queremos hacer nada o quizás sea lo que tenga que ser.

Venimos con una serie de compromisos. Algunos de ellos con nosotros mismos y otros los sellamos con otras personas. Todo parece fácil dentro de un plan perfectamente estudiado. Pero los caminos se van llenando de cantos rodados y sin darnos cuenta rompemos nuestros acuerdos.

La fidelidad tiene un precio muy alto. La carne es solo carne, la mente es poder y el corazón no sabe de mentiras. Al principio las traiciones son pequeñas cosas y escasos detalles pero con el tiempo nuestra imagen ya no puede ser contenida en un espejo y es justo ahí cuando salta la alarma y despertamos.

Nos vamos traicionando a nosotros mismos pero al final acabamos traicionando al otro porque no somos capaces de lidiar con lo que somos. Y un día la lluvia sobre nuestra cabeza nos recuerda que no venimos a esto. No venimos a traicionar a nadie y tampoco a nosotros mismos.

Con suerte tienes claridad suficiente para decir “no” pero no la voluntad necesaria. A veces tan perdido y tan ausente del mundo que ni siendo iluminado por la luz de un faro eres capaz de entregarte al destino que tú mismo elegiste.

Cansados, histéricos, desorientados, lastimados y dejados no queremos caminar por la vida. Necesitamos volver a reconectarnos con la matriz quizás de un modo distinto pero con la seguridad de saber que es nuestra tabla de salvación.

Olvidar el miedo, vivir el hoy, perdonar a quien nos traicionó y aceptar que lo hicimos nosotros primero. Dejar apagados los pensamientos que nos aniquilan las esperanzas, caminar hacia delante dejando de traicionarnos a nosotros y poniendo límites al resto.

La próxima vez que vayas a traicionar a alguien recuerda que te traicionas a ti mismo. La próxima vez que te traiciones a ti mismo recuerda que te mereces quererte bien, más, mejor y para siempre.

Mayo, ¡emocióname!

El mes de mayo viene cargado de tantas cosas que me desbordan las emociones y el mayor de mis retos es aprender a reconocerlas y gestionarlas. Echo la vista atrás y sé que aunque siga cometiendo errores aprendí a calcular mejor los márgenes.

Mañana celebramos el día de la madre y por la casa mis Pequeñas Campanillas han ido escondiendo sus regalos hechos con tanto amor que me derriten. Ellas me hicieron el mejor de los regalos al hacerme mamá y dejar que cumpliera el mayor de mis sueños. Sé que es un trabajo para toda la vida y sé que no lo hago bien del todo pero lo intento cada día con todas mis fuerzas.

Sé que no soy la misma mujer, ni madre, ni hija, ni amiga, ni compañera que hace tres primaveras atrás. He cambiado por fuera pero más por dentro. Ya no corro detrás de la vida porque la alcancé. No busco culpables ni cargo penas. Sé que hay amores que siempre dolerán y reuniones para las que tendré que prepararme. Me entendí, me acepto y dejo que el amanecer me busque cada mañana.

En este mes me volveré a subir a unos tacones y pintaré mis labios pero no dibujaré una sonrisa forzada porque ella, la mayor de mis Pequeñas Campanillas con su vestido blanco me llena de luz y me abraza cada noche como si fuera la última. Quizás aún no entendí lo que ella asume como cierto. Quizás ella perdió más de lo que lo haré yo nunca.

Sé que a esa mesa le faltarán sillas y le sobrarán copas pero sé que no estaré sola. Me miro en el espejo y me hago la firme promesa de no dejar brotar ni una lágrima que no sea de emoción. Ajusto mi vestido, suspiro y le pido al cielo la fuerza necesaria para caminar derecha.

Pero este mes de mayo trae consigo más que vestidos blancos, trae música y pasos de baile. Se me amontonan los bailarines y se me enredan los pies pero sé que puedo confiar en otros directores y batutas. También limpio mis gafas porque hay mucha letra que leer y propuestas que escuchar. Un sinfín de reuniones a los que no me gusta llegar tarde y deberes que corregir.

Cinco años autoconociéndome me dan una pequeña ventaja para saber que sola no puedo afrontar este mes. He repasado todos mis apuntes y sé que necesito mantener mi cuerpo ejercitado, mi mente despejada y mi corazón equilibrado. Rodearme de gente que me dé paz, caminar por la montaña, tomar el sol, varios litros de café y unos cuantos abrazos.

Y a ti, destino, solo te pido que me trates con dulzura y seas suave. Del resto me encargo yo, ¡gracias!

Terapia de amor propio

El primer día que te miraste al espejo después de sentir cómo se te rompía tu frágil corazón tal vez estabas convencido de que jamás volverías a escuchar sus latidos. Creías todo eso que las palabras de otros te habían hecho creer y todas las fibras de tu cuerpo registraron una tonalidad llena de colores oscuros y tristes.

Te forjaste un nuevo camino lleno de laberintos de los que no sabías salir y trazaste nuevas rutas con destino a cualquier parte. Apagaste cualquier emoción dolorosa y solo te permitiste dar paso a las buenas. En ese momento necesitabas tapar el sol con tu mano y culpabilizar al viento de tus propios tornados.

Ahogaste tus miedos en los océanos y te subiste a todos los aviones que te alejaban de la zona cero. Archivaste los recuerdos, te deshiciste de las imágenes y cerraste la puerta detrás de ti. Pero no te despediste, jamás lo hiciste y seguiste pensando a quien dejabas detrás de aquella puerta.

Pasaron muchos días después de aquel primer espejo y entendiste que solo roba tu paz a quien tú le dejas, que los límites los pones tú y que su boca habla de lo que está repleto su corazón. Mírate ahora en ese espejo y créete merecedor de unos nuevos y fuertes latidos. Mereces ese amor, ese cariño, ese respeto y todo lo bueno que la vida te tenga preparado.

Está bien crearse un nuevo camino pero ya que lo haces que sea sin laberintos que solo enredan el alma y lo complican todo. No vayas a cualquier parte y quédate con quien sientas que es tu hogar. Descubre tus emociones más oscuras, suelta todo el lastre y supéralo. Lo que fue ya se fue. Y cree que aún habiendo ejecutado la pieza de música más complicada a la perfección esa persona jamás la habría escuchado.

Todos somos piezas alguna vez de un puzzle roto, solo sabemos huir y escapar del sol para vivir a la sombra pero culpar al viento de nuestros desastres no nos lleva a solucionarlos. Y sabes que, quiérete tanto como para darle una patada al pasado y saca tus miedos. Deja de cruzar océanos y vuelve a la zona cero para agradecer todo lo que te enseñó. Cierra esa puerta y reconcíliate contigo mismo porque tú eres tu persona favorita.

Seguirás teniendo demonios dentro de ti y fantasmas que te rondarán pero atraerás a tu vida personas que caminarán a tu lado para recordarte que vale la pena cada minuto y cada segundo que pasas a su lado compartiendo, riendo y soñando con un escribir un nuevo principio… y esta vez quizás no haya un final.

Letras, palabras y algún poema

A veces te elijo yo, otras lo haces tú pero siempre acabamos enredándonos en un sinfín de preguntas sin respuestas.

Me haces pensar e intentas llevarme por un camino de piedras y rosas sin espinas pero sé que que en ti encontré mi camino.

Sin hablarme puedo escucharte y sin tocarme revolucionas todo mi mundo hasta ponerlo todo patas arriba.

No eres el mismo pero sabes que soy la misma, sigo siendo esa alma ingenua que construye castillos y no deja que nadie los destruya.

Tienes el poder de dibujar una sonrisa en mi cara y llenar mis ojos de lágrimas. Me das vida, me quitas el aliento y sabes que sucumbo a tus poemas.

Puedes decírmelo en prosa o intentar que comprenda tus versos pero sabes que me ganas con ese olor a nuevo al que no sé resistirme.

Has llenado muchas hojas de mi vida con tu tinta y todas mis historias me recuerdan que siempre me ayudaste cuando estaba rota.

Sabes que no soy de novelas, ni de historias tristes y que no sé leer las entrelíneas de los tratados de filosofía pero enséñame tu lomo y sabrás conquistarme.

A estas horas todos sabrán que hablo de ti no de mí y que cada 23 de abril me alegra homenajearte por haber hecho de tus letras mi destino. Sé que torpemente aún ordeno palabras y que soy monótona en mis temas, que me queda mucho por aprender pero algún día espero convertir toda mi prosa en ese bello poema que ayude a latir a un corazón que lo quiera.

¡Feliz día del libro!

23 de abril de 2022

Días santos

Estamos en días santos en los que cargamos nuestras propias cruces. Nuestra espalda va acumulando todos nuestros dolores y nuestras bajas pasiones. Envueltos en este halo de penitencia llegamos a los pies de la cruz para dejar a sus pies todas nuestras sombras.

Cada año y en estos días santos nos silenciamos para escucharnos por dentro porque fuera solo hay mucho ruido. Nos quedamos inmóviles y soltamos ese botón que nos aprieta el alma y nos deja sin aire. Y es el momento de parar, recapacitar y volver a caminar cuando llegue la madrugada.

Esta bien ser apreciado en lo superficial pero es más duradero serlo en la profundidad porque ahí es donde estamos totalmente desnudos. No hay gafas de sol que oculten nuestros ojos ni mascarilla que cubra nuestra boca.

Días santos, días de reflexión. Días de callar más y hablar menos. Días para escucharse y aceptar que la desconfianza es cruel para con el otro pero más para con uno mismo. Es negarse la oportunidad de creer y crear. Es un rechazo a la felicidad y a la abundancia que tantas lunas nos costó alcanzar.

A penas unas pocas horas para no matar la esperanza con pensamientos que enredan el alma y para guardar en el cajón de los noes a esos “niñitos interiores” que se quieren apoderar de nuestro destino cuando ellos ya tuvieron su tiempo, su lugar y su espacio.

Con la música de tambores de fondo y subiendo la cuesta de nuestro monte perdido, vamos pidiendo al destino que nos enseñe que la vida puede vivirse sin tantos dramas pero que no sabemos hacerlo, vamos pidiendo sosiego y un cariño hacia nosotros que no somos capaces de darnos, vamos pidiendo que al alba todo lo veamos con la lupa del corazón y no de la razón y vamos pidiendo despojarnos de todas las batallas internas que libramos cada día y que nadie conoce.

A veces demasiado blancos por fuera pero heridos por dentro, sanos de cuerpo y locos de mente pero felices aunque el mundo rabie. ¿Quiénes son ellos para juzgarnos? ¿Quiénes nosotros para dejar que lo hagan? Nosotros somos esos que creemos que a los pies de la cruz desde arriba nos mira quien más nos conoce.

Querer del verbo “querer bonito”

No es lo mismo querer que querer bonito porque cuando quieres no sabes lo que el otro piensa con solo mirarle a los ojos ni adivinas el motivo de su sonrisa.

No es lo mismo querer que querer bonito porque cuando quieres cuentas las faltas, das las sobras y andas deprisa como alma que lleva el diablo.

No es lo mismo querer que querer bonito porque cuando quieres no esperas, no acompañas, no descansas, vives pendiente del futuro sin pasar por el presente.

No es lo mismo querer que querer bonito porque cuando quieres te pesan las horas, odias los domingos, no soportas los compromisos y vives sin vivir.

No es lo mismo querer que querer bonito porque cuando quieres solo ves no miras, solo oyes no escuchas, solo andas no acompañas y solo quieres pero no amas.

No es lo mismo querer que querer bonito porque cuando quieres no te quieres, no te cuidas, no te conoces, solo das para recibir, solo usas y deshechas y sales sin haber llegado a entrar.

No es lo mismo querer que querer bonito porque cuando quieres solo posees, buscas el triunfo en aquello que no te hará fracasar y siempre olvidas lo único que necesitas para continuar.

No es lo mismo querer que querer bonito porque cuando quieres no apuestas el todo por el todo, vives con excusas y jamás te entregas.

No es lo mismo querer que querer bonito porque cuando quieres vives en una jaula de cristal que algún día se romperá, esperas ver la luna cuando estás cegado por el sol y no bailas para no desgastar tus suelas.

Así que si vamos a querernos vamos a hacerlo bonito porque querer saben muchos pero solo unos pocos saben leer nuestras entrelíneas, abrazar nuestros demonios, hacer desvanecer nuestros fantasmas, apreciar nuestros silencios, acariciar nuestras lágrimas, despertar nuestra sonrisa y compartir nuestras ganas de vivir. Si vamos a querernos vamos a hacerlo bonito los unos para los otros, ordenemos juntos nuestro caos y seamos calma.

Y quiérete más a que nadie porque así entenderás lo que es quererse bien bonito. Y el resto, que solo quiera, pero tú hazlo bonito…

Hacer visible lo invisible

Te miro y sé que no te entiendo porque tú no comprendes mi mirada ni yo entiendo tus sonidos.

Quieres ser igual al resto cuando lo extraordinario es ser tú y sobrevivir en un mundo de copias de iguales.

Crees que tiré la toalla contigo pero no sabes que yo nunca me rindo y que estás siendo este año mi maestro.

Paso horas estudiando tus movimientos, corrigiendo tu posición, viendo todo lo que necesitas y sabiendo que tenemos que seguir subiendo peldaños.

Te confieso que hay momentos que me desespero pero no lo hago contigo si no conmigo por no tener una varita mágica que te devuelva el sosiego que necesitas.

En unos años estaré en tu recuerdo pero para mí serás ese primero que no se olvida. Empezamos algo nuevo y prometo acompañarte hasta que salgas por mi puerta y entres a otra.

Sé que hay cosas que no sé de ti pero sueño con la idea de que seas feliz. Tu historia será parte de mi historia y quien sabe si algún día tú inspires otras historias.

Hacer visible lo invisible – Día Mundial Concienciación Autismo.

¿Qué es la vida?

Que es la vida si no un montón de pequeños momentos que se van colocando en la memoria de forma más o menos ordenada y que crean tu propia historia.

Que es la vida si no un conjunto de historias con distintos finales. Algunos buenos, otros no tanto, algunos abiertos, otros cerrados y unos pocos inacabados.

Que es la vida si no un puñado de sucesos que te despiertan de tu letargo y te hacen apreciar las cosas buenas del día a día.

Que es la vida si no un pellizco de realidad, el despertar de un sueño o el olvido de una pesadilla. Como troncos nos endurecemos y nos mostramos compactos hasta que llega el día que una sonrisa lo desmonta todo.

Que es la vida si no la necesidad de desmoronarse, de caer y seguir adelante. El compromiso de aprender, de luchar por lo justo y fluir con el aire antes de que el viento nos atrape.

Que es la vida si no el sueño de convertir la prosa en poesía, de volver a ser amante, de subir montañas y de empezar a correr para que el estrés no nos mate.

Que es la vida si no la búsqueda de respuestas, la solución a enigmas, jeroglíficos con juegos de imágenes y trabalenguas imposibles de recitar delante de quien no lo sabe.

Que es la vida sin madrugadas en vela, helados de chocolate, casualidades que se suceden, visitas que no esperas, llamadas que no llegan, sábanas limpias y perfumes de flores.

Que es la vida que nadie nos enseña a vivirla, a exprimirla, a no dejar que las cosas pasen ni se pasen, a caer de pie, a olvidar rencores y a besar en la frente.

Que es la vida si no vivirla al lado de quien te da paz y no te la quita, de quien habla pero escucha, de quien te toma pero te da y de quien ve solo lo que tienes y no lo que te falta.

¿Qué es para ti la vida?

Ahora es ahora…

Ahora que la tierra se mueve bajo mis pies busco el modo de mantener el equilibrio.

Ahora que mis ojos miran a otros ojos busco el modo de que se mantengan abiertos por todo el tiempo.

Ahora que mis manos cogen otras manos busco el modo de que se mantengan unidas.

Ahora que mis sueños se elevan al cielo busco el modo de que sean escuchados.

Ahora que mis días son de luz busco el modo de alejarlos de las tinieblas.

Ahora que aprendí que la paciencia todo lo alcanza busco el modo de confiar en mi destino.

Ahora que entendí tus razones busco el modo de colocar en mi tapete toda mi verdad.

Ahora que numeré todos mis errores busco el modo de no volver a cometerlos.

Ahora que me aprietas el alma, que aprendí a caminar sola antes de hacerlo en compañía, que me hablas de futuro cuando yo solo veo mi presente, que calmas y silencias mi mente, que trajiste a mi camino un gran soplo de felicidad, ahora busco el modo de conservarla y ahuyento cualquier posibilidad de perderla. No me prometiste que todo fuera para siempre ni para nunca, pero sí para ahora. Y de ese ahora hago un tesoro que guardo, defiendo y protejo porque aún no aprendí que la felicidad no puede darme más miedo que el dolor aunque sea más fácil vivir en él. Pero sé que sacaste a tu escuadrón para que guíe mis pasos y esta noche recostaré mi cabeza en la almohada con la certeza que todo lo puedo.

El mundo es de…

El mundo es de los valientes. De esos a los que les gusta arriesgar el todo por el todo sin pensar en el resultado. Y está bien así. Pero también lo está quitarse la capa por un tiempo y dejar que pase el tiempo. A veces las nubes nos sirven para tomar el aire que necesitamos. Mucho sol nos deslumbra y no nos deja parar a disfrutar y a mirar bien adentro.

El mundo es de los que asumen el plan que les toca vivir porque es el que ellos eligieron. No hay vuelta atrás, no es esto si lo quiero y lo otro lo niego. Aceptas el paquete completo con todas las piezas te gusten o no porque sabes que son las únicas que encajan entre sí. El puzzle queda armado aunque no esperes ese resultado.

El mundo es de los que aprenden a girar con él. La idea rebelde de ir en su contra sirve para algunos momentos y es una experiencia por la que se ha de pasar pero el precio que se paga es alto. A veces giras de forma automática sin pensar demasiado pero sabes que ese giro te llevará donde tienes que estar y con quien necesitas rodar.

El mundo es de los que desconocen lo invisible. Conocer lo invisible te da conocimiento y comprensión pero te responsabiliza de todas tus acciones porque todas ellas son conscientes. Conoces el otro lado, la cara “b” del disco y ya no puedes hacer como si nada. Ignorar tu destino es soportable pero ignorar el del otro es una sombra de la que no te puedes liberar.

El mundo es de los que dan voz a los que nadie escucha. Traer a la luz lo que duele y la verdad no es lo más popular pero es lo que más necesita nuestra sociedad. Las vendas deben caer de nuestros ojos y entender que lo que vives y aprendes es lo único que te llevas. Necesitamos un alto al fuego de hostilidad entre nosotros y de separaciones que nos alejan de nuestros objetivos comunes.

El mundo es de los doce meses del año, los trescientos sesenta y cinco días del año, los treinta días de cada mes, los siete días de cada semana y las veinticuatro horas de cada día. El mundo es de las cuatro estaciones del año, de las hojas de otoño, la nieve de invierno, las flores de primavera y la playa de verano.

El mundo no es tuyo ni mío. Solo nos lo dejaron por un ratito. Podemos aprender a compartirlo y a vivirlo al máximo. No es infinito. No es para siempre pero es para ahora. Si quieres podemos cuidarlo entre los dos y dejar nuestra huella impresa en él. Si nos acompañamos los dos el camino es más fácil. Cógeme de mi mano que no te soltaré porque tú estás en mi mundo.